Movilizar capacidades del ecosistema alrededor de un problema concreto y preparar una respuesta que pueda ponerse a prueba.
La iniciativa
Desarrollar ciclos de trabajo que partan de un problema de una empresa o entidad, conecten capacidades y terminen en un piloto definido y una decisión sobre su desarrollo.
Qué aporta al ITA
Acercar sus capacidades a problemas concretos y generar oportunidades de transferencia y colaboración tecnológica.
Cómo acompaña i-colectiva
Podríamos formular el reto, facilitar la participación, acompañar los cambios organizativos y coordinar el diseño y seguimiento del proceso.
Por dónde empezar
Escoger un reto con una organización dispuesta a implicarse y delimitar qué resultado necesita conseguir.
Qué necesitamos para avanzar
La entidad promotora aportaría el problema y un responsable; el ITA y los especialistas evaluarían la solución y su viabilidad técnica.
Explorar el detalle
Los participantes destacaron la experimentación, la colaboración entre empresas y otros agentes y la necesidad de resultados tangibles. La síntesis de la sesión también señaló la importancia de implicar a las direcciones y extender la cultura de innovación dentro de las empresas.
Organizar ciclos de trabajo que partan de un reto de una empresa, administración u otra entidad del ecosistema. El proceso reuniría a quienes conocen el problema y a quienes pueden aportar conocimiento, tecnología o un entorno para probar una respuesta.
El resultado inicial sería una propuesta de piloto con alcance y responsabilidades definidos. Podría abordar necesidades de digitalización, sostenibilidad, procesos o servicios, según la demanda que se contraste.
El ITA podría acercar sus capacidades a necesidades concretas y valorar proyectos de transferencia o desarrollo tecnológico. La participación de distintos agentes permitiría explorar respuestas que requieran combinar conocimientos.
El trabajo con los equipos y las direcciones también ayudaría a identificar las condiciones organizativas necesarias para aplicar una solución y darle continuidad.
Podemos ayudar a delimitar el problema, diseñar el proceso y facilitar el trabajo entre perfiles diversos. También podemos acompañar la implicación de responsables y usuarios, la toma de acuerdos y la preparación de cambios en la forma de trabajar.
El ITA y los especialistas asumirían la valoración y definición tecnológica. Podemos apoyar la coordinación del piloto y la recogida de aprendizajes cuando se acuerde su ejecución.
Identificar un problema con una entidad promotora.
Precisar a quién afecta y qué resultado necesita conseguir.
Reunir capacidades complementarias y explorar respuestas.
Contrastar la viabilidad y definir una prueba.
Decidir su ejecución y, si se realiza, revisar resultados y continuidad.
Una ficha de reto validada por la entidad promotora.
Un equipo de trabajo con aportaciones definidas.
Una propuesta de piloto, recursos necesarios e indicadores.
Una hoja de ruta para la prueba y su posible adopción.
La entidad promotora tendría que aportar un responsable, información y acceso a quienes conocen el problema. El ITA valoraría capacidades y recursos técnicos. La decisión de ejecutar requeriría concretar presupuesto, condiciones y responsabilidades.
Seleccionar un reto cuyo promotor quiera implicarse y delimitar una primera pregunta que pueda responderse mediante una prueba.
Los retos pueden surgir de las colaboraciones de Innoland. Cuando tengan una base territorial o intersectorial, se conectarían con el espacio correspondiente del dossier, compartiendo la misma ficha de proyecto.
Las referencias remiten a los documentos de origen y pueden requerir permisos de acceso. Los hallazgos corresponden al trabajo de campo citado; las iniciativas y el reparto de funciones son propuestas de i-colectiva.