Convertir una necesidad empresarial en una prueba o proyecto con finalidad, participantes y condiciones de ejecución definidos.
La iniciativa
Convertir necesidades empresariales en retos, seleccionar posibles colaboraciones y definir pilotos con recursos, responsables e indicadores.
Qué aporta al ITA
Generar proyectos de aplicación y demostración tecnológica conectados con el tejido empresarial y con posibles vías de financiación.
Cómo acompaña i-colectiva
Podríamos detectar y formular retos, conectar participantes, facilitar acuerdos y coordinar el seguimiento y aprendizaje de los pilotos.
Por dónde empezar
Seleccionar un reto con empresa promotora y comprobar qué capacidad técnica y entorno de prueba permitirían abordarlo.
Qué necesitamos para avanzar
El ITA y las empresas asumirían la definición y ejecución técnica; las instalaciones y la financiación deben comprobarse para cada prueba.
Explorar el detalle
El informe recoge interés por bancos de pruebas en entornos reales, asistencia técnica para testeo y pilotos con impacto territorial. También destaca la colaboración entre ámbitos como aeroespacial, energía, logística, metalurgia y digitalización.
La innovación abierta con empresas locales aparece entre las propuestas de la sesión. Esta base permite explorar proyectos tanto con empresas vinculadas al aeropuerto como con pymes del entorno.
Identificar problemas concretos con las empresas y seleccionar aquellos que puedan abordarse mediante una colaboración tecnológica. Para cada reto se definiría qué se quiere comprobar, quién aporta conocimiento o recursos y qué condiciones permitirían realizar una prueba.
Por ejemplo, una empresa podría querer valorar una mejora de un proceso antes de extenderla. El trabajo consistiría en delimitar el problema, localizar capacidad técnica y preparar una prueba con criterios de valoración. Es un ejemplo de recorrido, pendiente de concretar con una empresa promotora.
El ITA podría desarrollar una cartera de aplicaciones tecnológicas vinculadas a demanda empresarial y valorar su participación en proyectos con distintos agentes. La preparación ayudaría a conocer el esfuerzo técnico necesario y el potencial de aprendizaje o transferencia.
Cuando el proyecto requiera más recursos, su definición facilitaría explorar socios y vías de financiación adecuadas. La selección de estas vías exigiría revisar las condiciones vigentes para cada caso.
Podemos detectar y formular retos, conectar participantes y facilitar la definición de objetivos y responsabilidades. Acompañaríamos la planificación de la colaboración, la participación de usuarios y el seguimiento de acuerdos.
Si se decide ejecutar el piloto, podemos apoyar la coordinación y la evaluación de su utilidad. El diseño experimental, la ejecución y la validación técnica corresponderían al ITA y a los especialistas responsables.
Escuchar a empresas y formular un problema con un promotor identificado.
Contrastar su interés y el encaje con capacidades tecnológicas disponibles.
Reunir a los participantes necesarios y definir la finalidad de la prueba.
Preparar alcance, recursos, entorno, responsabilidades y criterios de valoración.
Decidir sobre la ejecución y, si se acuerda, acompañar seguimiento y aprendizaje.
Fichas de retos con interés empresarial contrastado.
Una propuesta de colaboración y aportaciones de los participantes.
Un planteamiento de piloto con validaciones y recursos pendientes identificados.
Un sistema de seguimiento y evaluación para decidir sobre continuidad o ampliación.
La empresa promotora aportaría conocimiento del problema y disponibilidad para trabajar sobre él. Los responsables técnicos valorarían viabilidad, instalaciones, condiciones de operación y recursos. La ejecución se concretaría cuando estén resueltos el acceso al entorno de prueba, las responsabilidades y la financiación.
Seleccionar un reto con una empresa interesada y comprobar qué capacidad técnica y entorno permitirían abordarlo de forma acotada.
La cartera de servicios puede aportar capacidades para las pruebas. Los clústeres ayudarían a localizar socios complementarios y la línea de consorcios podría apoyar una fase posterior. Las necesidades de aprendizaje detectadas se conectarían con talento.
Las referencias remiten a los documentos de origen y pueden requerir permisos de acceso. Los hallazgos corresponden al trabajo de campo citado; las iniciativas y el reparto de funciones son propuestas de i-colectiva.