Conectar las competencias que necesitan las empresas con experiencias de aprendizaje aplicado y oportunidades para el talento del territorio.
La iniciativa
Vincular necesidades de las empresas con experiencias de aprendizaje, retos para jóvenes y formación aplicada junto a FP u otros centros.
Qué aporta al ITA
Conectar innovación y capacitación, acercando el laboratorio a las necesidades de talento de las empresas locales.
Cómo acompaña i-colectiva
Podríamos traducir necesidades a retos de aprendizaje, diseñar la experiencia y coordinar empresas, centros y participantes.
Por dónde empezar
Seleccionar un problema de planta que pueda convertirse en una experiencia de aprendizaje útil y abordable.
Qué necesitamos para avanzar
Empresas y centros aportarían tutores y condiciones de participación; los especialistas asumirían los contenidos y la supervisión técnica.
Explorar el detalle
Las competencias técnicas aplicadas a problemas reales de planta y los retos prácticos para jóvenes tecnológicos aparecen entre las prioridades registradas. El informe recoge además preocupación por la actualización de la formación y por su conexión con empresas e ITA.
Trabajar con empresas y entidades formativas para traducir necesidades industriales en experiencias de aprendizaje. Una vía sería la capacitación de profesionales en activo; otra, el desarrollo de retos abordables por alumnado de FP, universidad o jóvenes profesionales.
Ambas vías compartirían una necesidad empresarial concreta, objetivos de aprendizaje y acompañamiento técnico. El formato se elegiría según las competencias requeridas y las personas destinatarias.
El ITA podría conectar su conocimiento tecnológico con la capacidad de las empresas para incorporar y utilizar nuevas soluciones. La formación aplicada permitiría trabajar también sobre las competencias necesarias para que un piloto tenga continuidad en planta.
La colaboración con centros formativos acercaría el laboratorio a nuevos perfiles y permitiría conocer mejor las necesidades de talento del tejido industrial.
Podemos recoger las necesidades de las empresas, facilitar el acuerdo con centros y diseñar el proceso de aprendizaje basado en retos. También podemos coordinar el calendario, acompañar a los equipos y organizar momentos de contraste y presentación de resultados.
Los contenidos especializados y la supervisión técnica corresponderían a profesionales del ITA, de las empresas o de las entidades formativas, según se acuerde.
Identificar una competencia que la empresa necesite desarrollar.
Elegir destinatarios y un reto adecuado a su nivel.
Acordar objetivos, tutorización y condiciones con el centro o los formadores.
Desarrollar la experiencia con puntos de contraste.
Evaluar el aprendizaje y su utilidad para la empresa.
Un mapa acotado de necesidades de competencias.
Fichas de retos con objetivos de aprendizaje y alcance.
Un itinerario con participantes, tutores y actividades.
Una evaluación que recoja aprendizajes y posibles mejoras del programa.
Empresas y centros tendrían que dedicar personas a la tutorización y acordar acceso, recursos y calendario. Los retos se ajustarían a la capacidad de los participantes. Las posibles prácticas, estancias u oportunidades profesionales se concretarían por separado con las entidades responsables.
Elegir un problema de planta que pueda convertirse en una experiencia de aprendizaje y contrastarlo con una empresa y una entidad formativa dispuestas a desarrollarla.
Un piloto tecnológico puede revelar competencias que convenga reforzar. La comunidad industrial ayudaría a identificar necesidades compartidas y, cuando varios sectores coincidan, conectarlas con la línea de talento interclúster.
Las referencias remiten a los documentos de origen y pueden requerir permisos de acceso. Los hallazgos corresponden al trabajo de campo citado; las iniciativas y el reparto de funciones son propuestas de i-colectiva.