Poner en práctica la gobernanza y conectar los nodos
Facilitar que las iniciativas encuentren interlocución, criterios de decisión y continuidad entre el ámbito regional y los territorios.
La iniciativa
Contrastar el funcionamiento actual y probar el modelo documentado con una agenda de decisiones, responsabilidades y mecanismos de conexión entre nodos.
Qué aporta al ITA
Disponer de una coordinación comprensible para priorizar iniciativas, repartir responsabilidades y conectar los avances regionales y territoriales.
Cómo acompaña i-colectiva
Podríamos facilitar la puesta en práctica, preparar las reuniones de trabajo, documentar acuerdos y proponer ajustes a partir de la experiencia.
Por dónde empezar
Contrastar qué partes del modelo están funcionando y aplicar las pendientes a una colaboración concreta.
Qué necesitamos para avanzar
El ITA conservaría el liderazgo y las decisiones; los nodos y agentes definirían su participación y compromisos.
Explorar el detalle
El codiseño destacó la necesidad de colaboración público-privada, seguimiento útil, transparencia y presencia en todo el territorio. También señaló riesgos relacionados con burocracia, objetivos poco claros y falta de continuidad.
La propuesta de gobernanza de marzo de 2026 desarrolla un grupo motor liderado por el ITA, un espacio de participación y mesas de trabajo. Ofrece una base que se puede contrastar y aplicar según la situación actual del ecosistema.
Acompañar la aplicación del modelo a iniciativas concretas: cómo entra una oportunidad, quién la valora, cómo se implican los agentes, qué decisiones requiere y cómo se revisan sus avances.
Ese trabajo permitiría concretar también la relación entre Innoland, los clústeres y los nodos territoriales. Una necesidad detectada en un territorio podría conectarse con capacidades de otros agentes, manteniendo una responsabilidad clara sobre su seguimiento.
El ITA podría contar con una forma de coordinación que facilite priorizar esfuerzos, distribuir tareas y mantener una visión del conjunto. La participación tendría una relación visible con las iniciativas y decisiones en marcha.
La conexión entre nodos permitiría compartir aprendizajes, detectar complementariedades y valorar qué experiencias pueden adaptarse a otros contextos.
Podemos facilitar el contraste del modelo con quienes deben utilizarlo, preparar las reuniones de trabajo y ayudar a concretar reglas y responsabilidades. También podemos acompañar la coordinación entre nodos y recoger propuestas de mejora a partir de la experiencia.
Las decisiones corresponderían al ITA y a los agentes responsables en el marco que acuerden. Nuestro papel sería apoyar el funcionamiento y el seguimiento de ese marco.
Revisar qué elementos del modelo están ya funcionando.
Seleccionar iniciativas con las que comprobar su aplicación.
Acordar interlocución, criterios, responsabilidades y momentos de decisión.
Facilitar la coordinación y registrar acuerdos.
Revisar dificultades y ajustar el funcionamiento.
Un recorrido de las oportunidades desde su entrada hasta la decisión.
Responsabilidades y criterios de priorización acordados.
Una agenda de coordinación vinculada a iniciativas reales.
Un mecanismo para compartir necesidades y aprendizajes entre nodos.
Sería necesario conocer la organización actual, las funciones ya cubiertas y el margen para introducir ajustes. El ITA y los agentes designarían interlocutores y acordarían cómo participan y deciden. La dedicación se dimensionaría según las iniciativas que se acompañen.
Revisar el modelo existente con el ITA y aplicarlo al recorrido de una colaboración concreta para identificar qué funciona y qué conviene resolver.
Esta línea apoya la continuidad de las demás iniciativas. La experiencia de Monzón, Teruel y los clústeres aportaría casos para ajustar la coordinación regional.
Las referencias remiten a los documentos de origen y pueden requerir permisos de acceso. Los hallazgos corresponden al trabajo de campo citado; las iniciativas y el reparto de funciones son propuestas de i-colectiva.